5 consejos para aprender a escribir

Saber escribir bien requiere práctica, compromiso y perseverancia. Sólo a través de una buena formación se pueden conseguir buenos resultados. ¡Veamos algunos trucos juntos!

Para aprende a escribir fluidez y corrección, no basta con tener un gran amor por la escritura, también se necesita mucho entrenamiento. Los puntos cardinales sobre los que construir una letra bonita y un texto gramaticalmente correcto son el ejercicio y la lectura.
Saber escribe bien es muy importante tanto en el ámbito profesional como en el ámbito social; también es una actividad fundamental para los niños que se acercan por primera vez al mundo de la comunicación escrita.
Métodos para enseñar a los más pequeños un escribir correctamente hay muchos, por eso hemos decidido sugerirte algunos trucos que te serán de utilidad con tus hijos o con tus nietos.

Cómo escribir bien en italiano

Para tener una escritura legible y saber componer oraciones bien estructuradas sintácticamente, es necesario Empieza a escribir ya a temprana edad. Aprender de hecho, de niños es la mejor forma de adquirir un buen dominio de la pluma y de asimilar las numerosas reglas gramaticales de nuestro idioma.
Solo expresándose de forma clara y bien articulada, su mensaje escrito podrá ser entendido por el lector. Veamos juntos algunas sugerencias útiles para compuesto de oraciones en italiano correcto y para mejorar su escritura.

1. Leer

aprender gramática es sin duda la base para adquirir un buen lenguaje y ¿qué mejor forma de practicarlo que a través de la lectura? La lectura es una clave fundamental para aprender a escribir bien.

La literatura italiana (y no sólo eso) está llena de obras que consiguen provocar en el lector una infinidad de emociones, posibles gracias al poder de las palabras contenidas en ellas. De hecho, es posible adquirir diferentes tipos de lenguaje, desde los más antiguos hasta los más modernos.
La comunicación es fundamental y asimilar terminologías, construcciones sintácticas y palabras contextualizadas no hace más que enriquecer nuestro vocabulario interior y nuestro potencial de expresión.
Al leer, sería un buen hábito subrayar y tomar nota de los pasajes que más nos afectan; de esta forma se memoriza mejor la lectura y es más fácil aprender cosas nuevas.
El conocido lingüista estadounidense Stephen Krashen dice: “Si quieres mejorar tu escritura, lee más”. Leer ayuda mucho a mejorar la escritura y además de libros también es útil para leer periódicos, revistas, blogs, etc.
Así que, si no sois buenos lectores, empezad a ser más constantes, veréis que sin daros cuenta mejoraréis vuestro potencial comunicativo.

2. Escribe a mano

Claramente, en un mundo que ahora está digitalizado, lamentablemente, tomar un bolígrafo en la mano para escribir se está volviendo cada vez más inusual. Los niños y estudiantes mayores son bombardeados por el mundo virtual en todas sus formas y, en la mayoría de los casos, escribir en el teclado de una PC o teléfono inteligente resulta ser la forma más fácil.
La caligrafía sale perdiendo en todo esto. Las manos también tienen memoria y si no están entrenadas para hacer una determinada cosa, como escribir en un papel, corren el riesgo de perder la familiaridad con la pluma.


La escritura a mano es muy importante, por lo que debe hacerlo siempre que sea posible. La buena calidad de una escritura depende sobre todo de las habilidades psicomotrices que posee una mano y muchas veces estas habilidades son asimiladas en la primera fase de aprendizaje de un ser humano.
Si tu hijo ha aprendido antes a escribir en un teclado que en una hoja de papel, será muy difícil que su letra sea bonita y legible. Las herramientas tecnológicas son muy útiles si no indispensables en la sociedad moderna, pero también es necesario darle importancia a las habilidades manuales y no depender completamente de lo digital.

3. Practica la autocorrección

Entre ejercicios para escribir bien, una muy útil es releer lo escrito. De hecho, muchos errores tipográficos pueden evitarse releyendo el texto, lo que permite realizar una autocorrección, sin tener que consultar necesariamente a otra persona.
Mediante este ejercicio podrás corregir errores gramaticales, repeticiones, conjugación de verbos, etc. Para evitar repeticiones, por ejemplo, se pueden sustituir algunos términos por sinónimos; si no puede encontrar ninguno, consulte un diccionario especial en papel o Internet.
Amplíe su vocabulario leyendo, para que pueda usar más palabras y hacer que su escritura sea más articulada y menos plana.

4. Organiza bien las ideas

Antes de escribir, trata de organizar bien tus ideas y lo que quieres expresar. Crea una especie de «mapa conceptual», teniendo claros los puntos que pretendes fijar en papel o en una hoja digital. Si logras establecer un orden preciso de los conceptos, te será más fácil expresarlos y el lector comprenderá mejor el mensaje.

Utiliza el lenguaje adecuado para cada contexto: tema, novela, cuento, carta, email, blog, post, currículum, etc. La organización de ideas es una etapa previa a la escritura muy importante, ya que te permite estructurar un discurso antes de ponerlo por escrito. Al redactar, prefiera oraciones simples y lineales, así será más fácil expresar un pensamiento.
Trate de dividir la oración mediante el uso correcto de la puntuación, para permitir que el lector comprenda mejor el texto. Finalmente, trata de resumir un concepto usando las palabras necesarias, sin ir demasiado lejos en la exposición.

5. Revisión

Como pudimos ver, escribe correctamente requiere una cierta constancia en la práctica, especialmente cuando se trata de niños. Por eso, trata de involucrar a tu hijo en la escritura, invitándolo a hacer ejercicios contigo.
Por ejemplo, puede hacer que haga pruebas de escritura pidiéndole que copie una palabra una y otra vez. Repasar los mismos trazos estimula al niño a memorizar mejor letras y palabras. Despertar en los más pequeños el amor por la lectura, por el dibujo y por todo lo que tenga que ver con la creatividad comunicativa.
Para ello, compre a sus hijos libros de cuentos de hadas o Pokémon o barbies para colorear, por ejemplo; en definitiva, todo aquello que sea capaz de estimular la imaginación y el ingenio gráfico a edades tempranas.