¿A qué jugaría tu hijo con Emmi Pikler? - crucifix.es

Pikler le pondría ropa cómoda, le daría espacio y le dejaría desplazarse a su aire

 

«Mi hijo con 4 meses ahora se sostenía sentado». «El mío con 8 meses ahora andaba». «Con un año comenzó a charlar»… Y de este modo hasta el infinito. ¿Te suenan estos comentarios?

Contamos siempre y en todo momento mucha prisa por que los pequeños avancen en su avance y, en ocasiones, intentamos de forzar esa evolución de tal manera que logramos precisamente lo opuesto.

La pedagogía Pikler nos ofrece un toque de atención sobre esto.

De todos modos son 2 toques:

  1. Es inútil educar algo a un niño si puede aprenderlo por sí solo.
  2. Si le dejamos independencia de movimiento, va a aprender cada cosa en su instante.

Pone el dedo en una de nuestras mayores contradiciones como progenitores: deseamos que los pequeños sean los primeros en sentarse, gatear, caminar… pero les poseemos horas atados en una hamaca, o en un parque de juegos en el que solamente se tienen la posibilidad de desplazar.

¿De qué manera van a aprender? ¿Se lo vamos a argumentar nosotros?

 

 

Y cuándo son mucho más mayores y deseamos que sean autónomos y independientes, nos ofrecemos a decirles de manera continua que se caerán, que se harán daño… Nos encontramos minando su seguridad y autovaloración. Esa que les empujará a procurar cada día novedades y estudiar.

 

“Procurar instruir a un niño algo que puede estudiar por sí solo, no solo es inútil. Asimismo amenazante”, Emmi Pikler.

 

Emmi Pikler fue una médico húngara, que dedicó su historia a investigar sobre el papel del adulto en el avance motor de los pequeños.

Sobre esa base, creó un sistema educativo apoyado en la educación autónomo de los pequeños, sin la intervención de los mayores.

Su pedagogía se enfoca, en especial, en los tres primeros años de vida de los pequeños -una época definitiva- pero es aplicable a todas y cada una de las etapas de la niñez.

 

¿Qué nos comunica Pikler?

Que los pequeños aprenden solos a sentarse, a desplazarse y a caminar sin precisar que le incitemos a llevarlo a cabo y le llevemos de la mano.

Solo precisa independencia de movimiento, espacio y ropa cómoda.

De esta manera, va a ir superando cada etapa de avance en el momento en que esté listo para esto.

 

Juguetes Pikler

 

¿Cuál es entonces nuestro papel, según Pikler?

  • Estar a su lado.
  • Tener paciencia.
  • No interrumpirle, ni meterle prisa.
  • No limitar sus movimientos, ni con ataduras ni con ropa que no le deje desplazarse a gusto.
  • Dejar a su alcance elementos con los que logre investigar y estudiar. Lo destacado: una pelota Pikler, un rodari, un cesto de los bienes…

 

«Es fundamental que el niño descubra por sí solo. Si le asistimos a arreglar sus tareas, le quitamos lo más esencial para su avance mental», Emmi Pikler.

 

Te vas a estar preguntando si ciertos productos para bebé que tienes por casa están, de todos modos, limitando la aptitud de movimiento y estudio de tu hijo.

Aquí tienes bastantes elementos muy comunes que Pikler no sugiere usar:

  • Andadores: pues fuerzan a usar la cadera antes de estar lista.
  • Tumbonas: es preferible un suelo caluroso y seguro.
  • Alfombras electrónicas de juego: bastantes estímulos visuales, táctiles y sonoros le previenen centrarse en lo que le resulta de interés.
  • Superficies blandas: ¿qué tal se anda sobre un colchón? ¿Es mucho más bien difícil, verdad?

 

columpio de madera

 

«En el momento en que un niño actúa por idea y también interés propio, consigue habilidades y entendimientos considerablemente más sólidos que si intentamos de enseñarle», Emmi Pikler.

 

¿Quién fue Pikler?

Lo comentábamos antes. Emmi Pikler fue médico y llevó su especialidad un paso mucho más allí.

Procuró la forma de utilizar la medicina de la manera menos desapacible viable para los lactantes y los pequeños pequeños. Además de esto, lejos de lo que se hacía frecuentemente, no sostenía en la cama a los pequeños enfermos, sino creaba rincones de juego acondicionados para ellos.

Les abrigaba tal es así que sus movimientos no estuviesen limitados. Nada de mantas. Mandó armar sacos extensos para reposar.

Y, a propósito, una regla rigurosa de su hospital era no ofrecer a ningún niño solo una cucharada mucho más de comida si él no la deseaba.

 

¿Qué opinas del modelo que nos ofrece?

 

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