Avalancha de juguetes por Navidad, ¿De qué manera la gestionamos? - crucifix.es

De qué manera contribuir a tus hijos a digerir el atracón de regalos navideños

 

Tú andas empachado de turrón y tus hijos de juguetes. En esta semana de vuelta a la rutina andamos todos pagando los excesos navideños. Los mayores, con el estómago regular y los pequeños sin poder digerir la avalancha de juguetes.

Permíteme acertar: has amado evitarlo y no te dejaron.

Intentaste seducir a familiares y amigos de supervisar la proporción de regalos y no te hicieron ni caso. Es muy difícil en ocasiones persuadirlos de que no le hacen ningún favor al niño.

Que recibir una cantidad desmedida de juguetes provoca que el niño sea inútil de concentrarse en ninguno y reste valor a todos.

Pero por el momento no tenemos la posibilidad de ofrecer marcha atrás, conque nos toca buscar resoluciones. ¿De qué manera gestionamos la avalancha de regalos navideños?

 

No tenemos la posibilidad de seleccionar el modo perfecto en que el resto le prueban su aprecio al niño, pero sí de qué forma reaccionamos frente ello.

 

Las 3 claves: rotación, orden y… donación

 

Tus hijos en este preciso momento no tienen idea ni por dónde iniciar. Tendrás que empujarlos a racionalizar todo lo mencionado.

Coge papel y boli y apunta todos y cada uno de los regalos que recibieron. En el momento en que poseas la lista frente a ti, ve marcando los más destacados: esos que son ideales para el instante de avance en el que está el niño y que van a asistirle a proseguir medrando a través del juego.

En este momento vamos a llevarlo a cabo del revés. Habrás dejado sin marcar bastantes. ¿Por qué razón lo hiciste? ¿No son apropiados para su edad o no son apropiados a secas?

Esto es: ¿tienen la posibilidad de ser un óptimo obsequio mucho más adelante o no lo serán jamás?

Los que tengan opciones en un tiempo, guárdalos en el trastero, fuera del alcance de los pequeños. Tenerlos a la visión solo les despista y jugar con algo para lo que aún no están preparados les va a ocasionar una frustración inútil.

Le encantará estrenar ese obsequio en un tiempo, en el momento en que logre sacarle chispas.

 

erase dos veces

 

En este momento viene la parte mucho más espinosa. ¿Es larguísima la lista de juguetes que serán siempre y en todo momento inadecuados para el niño?

Te sugiero 2 opciones: la primera, llevarlos a casa de quien se lo obsequió a fin de que juegue con ellos en el momento en que vaya de visita. El contacto con el juguete va a ser puntual. Y, de paso, a lo destacado logras que ese familiar tome conciencia del tema para el año próximo.

La segunda es donarlos, de forma directa. Si el niño no le ha prestado atención y tú eres siendo consciente de que no va a aportarle nada, dónalo.

 

5 juegos a la visión

 

En este momento vamos con los juguetes que marcaste como “apropiados”. ¿Cuántos son? Si no son mucho más de cinco, especial.

Déjalos a la visión, a su alcance, organizados. Ahora has logrado que tu hijo tenga un ambiente correspondiente para gozar del juego.

Recuerda que elegir buenos juguetes es tan esencial como el modo perfecto en que se los presentas al niño.

 

 

De ahí que, si este año los regalos fueron singularmente buenos y tu lista de “apropiados” es extendida, tendrás que escoger y girar. Deja cinco a la visión y almacena el resto en un altillo.

En algunas semanas lograras rotarlos y el niño estrenará juguetes otra vez.

En verdad, es posible que el niño te haya asombrado al pasar olímpicamente de algún juguete que parecía perfecto para él. Prueba a guardarlo algunas semanas. En este momento está abrumado. seguramente lo coja con ganas después.

 

Más que nada, no decaigas

 

Hemos amado comunicar contigo todo lo mencionado por el hecho de que, en los últimos días, detectamos mucha frustración en esta enorme familia que hemos ido formando ambiente a Alupé.

Varios intentasteis supervisar la avalancha y no habéis encontrado una contestación efectiva en tu ambiente. Y es cierto. La teoría está clara, pero es realmente difícil supervisar a el resto.

Considera que hiciste lo preciso.

Es muy sensato soliciar a la familia que dosifique sus muestras de cariño mediante elementos materiales. Que no compartan tu posición o les logre el espíritu navideño mal comprendido, es incontrolable.

Considera que, al final de cuenta, tú tienes la última palabra. Puedes realizar con los regalos lo que estimes mucho más oportuno, ¿no crees?

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